Este es el primero de una serie de vivencias del Segmento" Diario de Una Inmigrante"
El sentirnos despojados, puede ser un mal acompañante en una nueva cultura pero aunque es un sentimiento doloroso podría convertirse en el motor que nos ayude a restablecer nuestras verdaderas prioridades.
Cuando deje mi país literalmente lo deje todo, casa, carro, amigos, relaciones, status una lista incontable.
Todo era una mezcla entre lo dulce de haber logrado llegar a este nuevo país con todo mi núcleo familiar, una nueva vida prometedora en el país anfitrión.
La disposición mental de no ver los obstáculos sino de buscar las oportunidades, fue el ingrediente perfecto para disfrutar la primera semana.
Locación: Una pequeña ciudad del oeste texano.
Estación del año : otoño.
Números de amigos con los que contaba: uno, en la misma ciudad.
Lugar de residencia: un apartamento vacio y dos niños hambrientos .
Pertenencias: 6 maletas de 50 libras cada una .
Un automóvil.
Ilusiones y temores.
Viajamos del aeropuerto a nuestra nueva casa por cuatro horas, tiempo que se multiplico por la impaciencia.
Nuestro apartamento estaba ubicado en el campus de la universidad en la que otras familias de estudiantes nativos y extranjeros vivían,
Tenía ventanas grandes y una vista impresionante a un bello campo de golf, hicimos un tour por cada habitación, nuestros ojos recorrieron cada espacio desde el techo hasta la esquina mas escondida.
Nos dábamos ánimo sin decirnos una palabra, callamos…
La pregunta fue_ ¿Y ahora qué?
Siempre he creído que el sentimiento de conquista se reafirma mentalmente primero para que se manifieste en el entorno.
Para que algo lo sintamos nuestro y nos cause seguridad interna ,tenemos que conquistarlo
Librar la batalla de no permitir que las cosas tomen control de nosotros, por el contrario nosotros contralarlas.
Muchas cosas fueron llegando a nuestra casa, algunas de familias que nunca conocimos; durante las siguientes semanas cada día a nuestra puerta llegaron muchos estudiantes, profesores de la universidad y otros estudiantes internacionales a dejar algo a la nueva familia. Que éramos nosotros
Establecimos una regla que nos ayudase a protegernos de nuestros orgullos y sentimientos de vulnerabilidad que provoca no tener todas las condiciones a las que estás acostumbrado.
La regla se formulo así: cualquier cosa que llegase a nuestra casa, nunca juzgaríamos su condición de nueva o usada, de útil o inútil, de necesaria o innecesaria. La haríamos nuestra. Un proceso que requiere despojarse de muchos prejuicios.
Puse en mi libro de frases celebres que cada cosa que llego a nuestra casa tenía una historia, una razón por la que fue hecha. Muchos de los muebles, utensilios de cocina habían sido usados por estudiantes internacionales igual que nosotros ,llegaron sin nada.Hoy eran nuestra herencia.
Hasta el día de hoy conservo parte de los objetos que usamos.
Nos ayuda a valorar lo que tenemos ahora y a entender a otros en igual condición.
Conquistamos nuestro nuevo espacio, nuestras nuevas pertenencias una a una.
Con una mejor actitud, sin dolor, con alegría y determinación.
Tuesday, February 9, 2010
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Glenda, fue un placer de leer la primera entrada en tu diario. Yo era una de las estudiantes internacionales que llego en tu casa y nacio una amistad que perdura hasta ahora. Que bonito de leer acerca de la actitud que estuvo (esta) atras de tu exito de establecerte en este pais. Gracias por compartir, (primero la experiencia y ahora la reflexion).
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