En el corre, corre de grabar la nota del noticiero estelar, la redacción del titular para la nota de cañón, el escoger la fotografía que ilustrara la noticia que se está pariendo .Suele ser la rutina de cada día. Acostumbrados al ya, no al mañana .Nos volvemos vorágines en nuestro oficio. Con los niveles de adrenalina altos, capaces de hacernos llegar a lugares peligrosos, de atrevernos a hacer la pregunta que incomoda y que pone al descubierto verdades a medias, secretos oficiales a flor de la agenda nacional. El atrevernos al reto diario de un periodismo cada día más furtivo, que demanda la rapidez de la tecnología que también pone un peso en nuestras manos el de la rapidez y la competencia incluso con aquellos a quienes llamamos nuestros cheros.
Y ya de regreso a casa, continuaremos monitoreando para no perdernos ni un detalle y llegar a tono la mañana siguiente. Seguiremos escribiendo la historia inconclusa, la reacción ridícula de los que juegan a la política, y de aquellos que igual que nosotros manejan un grado de ansiedad, temor, los delincuentes que cada día manchan las calles de los fluidos de la muerte.
Con jefes de redacción, editores, dueños de los medios que cambian sus ropas dependiendo de la conveniencia y el color de la situación.
El de muchos que cazan noticias y que sus sueldos llegan a ser un chiste, con una profesión respetada que mueve masas “El Cuarto Poder”
Un poder que no nos alcanza para sentirnos holgados en nuestra vida diaria, que si revisamos nuestra calidad de vida, en el lugar donde pernoctamos nos eriza la piel, tener que aceptar que no llega a lo deseamos, calidad de vida que tiene que ver con la alimentación de nuestros niños, a su recreación, educación; que solo nos consuela pensar que por lo menos esta en un mejor colegio que la escuela de a centavo a la que asistimos . Y de los que se confunden con una profesión que te recibe en el hotel lujoso con ricos bocadillos para que continúes con la trama de la noticia del día, de un traje que luces porque tú eres la cara de un negocio que tiene que dar apariencia de prestigio. Pero que al final te das cuenta ,que únicamente es parte de un uniforme impecable que un día dejaras o te quitaran.
¿ Y que de aquellas organizaciones que te invitan al taller de medios, mejores técnicas de redacción, enfoques etc, etc?
Pero__ ¿Quien pregunta por los que cuidan a tus hijos y del tiempo que no pasas con ellos, de la cantidad de divorcios y relaciones quebrantadas que tienes que cargar a cuestas
¿Del vicio que llevas escondido o muy bien disimulado, de un mes de julio cargado de ofertas de licor y copas que te advierten que lo mereces después de todo tu gran esfuerzo?
¿Quién habla de lo que debes de hacer con el estrés acumulado, de las angustias disfrazadas que van tomando lugar? ¿De los sueños inconclusos que no te ha quedado tiempo de cumplir, porque siempre vives en un mundo mediático?
Y al final somos periodistas deprimidos, cargando con los muertos y las responsabilidades sociales, de un país, un jefe, una empresa que se ha confabulado para que seas su “Cuarto Poder”
¿Quien habla de ese ser interno con temores, sueños?___ ¿Quien se interesa por ayudarte a salvar tu matrimonio, a administrar mejor tu salario?__ ¿Quién ora por ti y se interesa por tu espíritu? Basta de llenarte de periodismo, técnicas, enfoques seculares. También hay un espacio qué necesita ser llenado para alimentar tu espíritu, tomar agua fresca, caminar a la montaña de tu interior y llenarlo de Dios. De mantener una relación intima, inquebrantable, un estilo de vida capas de usar tu poder de informar y de ayudar a otros a ver la vida de otros colores, de darte cuenta que al final del día tus niños esperaran por ti, la mujer que escogiste, para hacer de esa casa un verdadero hogar, que al final lo único que cuenta eres tú y tu relación con Dios.
Tuesday, May 18, 2010
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